“Provincia de Chubut, Golfo Nuevo, diez grados bajo cero. Aldo Sessa, cámara en mano, incrustado en un traje de supervivencia. “¿Supervivencia?”, quiso saber. “Es por si nos caemos al agua. Con este equipo duramos vivos 35 minutos”, le contestaron. Se acomodó en un avión de la Marina, pidió que lo acostaran sobre un ala, abrió la puerta, sacó la cámara, apoyó un pie en la nada y disparó. Y ahí están, con sus lomos callosos y su piel lustrada, las ballenas que el fotógrafo capturó desde el aire. Acaso los primeros tesoros de sus Tesoros de la Patagonia” (Gisele Sousa Dias, para Clarín)
Clarín
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